¿CÓMO IDENTIFICAR TU ESTILO?

Desde que comenzamos a estudiar arquitectura o diseño de interiores, nos mencionan distintos tipos de estilos que han prevalecido desde hace muchos años. Y como en casi todas las formas de trabajar, cada persona tiene su forma de hacerlo. Es por eso que los tutores, y nosotros mismos, nos esforzamos mucho en encontrar ese estilo y concepto que nos identifique o que más nos guste y se nos facilite. 

 

Primeramente, está claro que no podemos adoptar una forma de diseño, si no conocemos todos los tipos de estilos que existen o que más se conocen, por lo que antes de elegir el nuestro tenemos que identificar todos y cada uno de ellos. Después de saber esto, poco a poco nos vamos encaminando por uno o varios.

 

Cabe destacar que, si eres una persona que no estudia o ejerce la profesión que tenga que ver con diseño, no es necesario un estudio avanzado sobre el aprendizaje de cada estilo arquitectónico, ya que sólo basta conocerlo en términos generales para poder identificarte con el que más te guste. Sin embargo, si te dedicas o quieres dedicarte como diseñador, te llevará mucho tiempo adoptar un estilo que te defina. Algo que pocas veces se nos hace saber.

 

Como arquitecto o interiorista podremos identificar fácilmente un concepto que nos llame más la atención, ya que como casi todo, se puede decir que es gusto a primera vista. Pero para comprender y llevar a cabo todas las características de nuestro estilo seleccionado, nos llevará mucho tiempo, ya que necesitamos adquirir mucha madurez, criterio y apreciación del diseño, y por supuesto, mucha imaginación. Esto se adopta con la práctica constante y se ve reflejado con el paso del tiempo. Será muy probable que nuestros primeros diseños sean muy diferentes a los más recientes. Siendo los últimos los que denoten más madurez en todos los sentidos. Recordar que ejercemos arte, y es reflejo de nuestra sabiduría e imaginación. 

 

Otro aspecto muy importante, es que, como diseñadores, aunque ya tengamos un estilo tatuado, debemos siempre tener conocimiento de todos los otros estilos y conceptos que se presenten, ya que en varias ocasiones se nos tendrá que asignar un proyecto con distintas características por nuestros clientes. Aun así, si logramos entender el diseño con nuestros propios ojos, lograremos plasmar nuestra huella en todos los proyectos, sin importar en qué categoría se encuentre visualmente. Tendrá siempre un sello que nos identifique.

 

Ahora podemos concluir que, dominar un estilo de diseño conlleva tiempo, disciplina y práctica. Pero una vez logrado, nos daremos cuenta que no sólo entendemos y aplicamos esa ideología basada en lo que vimos, sino que seremos capaces de hacer combinaciones y actualizaciones constantemente, ya que el diseño es bastante amplio y nos permite prácticamente hacer nuestro propio estilo, con conceptos y tendencias que se van modificando en todo momento y en todo lugar.

 

Una vez que hayamos creado nuestro estilo particular y crezcamos en todos los ámbitos, es probable que, en vez de nosotros adaptarnos a los conceptos de nuestros clientes, sean ellos quienes nos busquen para adaptarse al nuestro. 

 

 

 

 

 

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